viernes, 26 de diciembre de 2014

El mismo día

Me vacío de tus letras. Las muchas que me diste. Las sacudo del sofá morado, lavo las sábanas y limpio el vaho del espejo en el que nos vemos a veces.
Borro de mi tacto tu espalda con tanto peso encima, tan eterna.
Mejor no te cuento de cómo me deshago de la sensación de tu cuerpo sobre el mío.
El sabor de mi lengua cambia cuando no pronuncio tu nombre.
Elimino la música, quemo los libros, tiro tu arete, entierro tus hábitos y es así que casi no recuerdo ni el calor de tu rostro cerquita del mío.
El problema es que de noche, mientras duermo, todo vuelve a ser.
Tus versos, tus mapas, tus rumbos, tus piernas, tus ojos. Todo se acomoda de nuevo en su lugar y al día siguiente intento vaciarme de tus letras otra vez, sacudirte de las sábanas, desempañar el espejo, no escuchar tu música y olvidar que ayer te quise tanto.

sábado, 15 de noviembre de 2014

¿Qué queda?

-había un jarrón en la esquina de mi cuarto era de colores y parecía que no tenía mucho espacio para guardar cosas pero no era así
-ese jarrón estaba vacío y con vació quiero decir que no tiene fondo
-una vez tiré una moneda
-pensé que sería interesante esperar un sonido un algo que me indique qué carajos tiene en el fondo ese jarrón
-me acerqué una vez que llovía yo estaba llorando y sólo quería que el dolor desapareciera
-vi el jarrón
-estúpido jarrón que no sirve para nada
-me acerqué porque quería asomarme a sus adentros
-me tiró tan fuerte hacia su interior que no supe cómo pero como magia me absorbió toda
-yo caía y caía y caía y lloraba y lloraba y lloraba
-llegué no sé a dónde
-estaba todo negro
-me escuchaba pensando
-raro
-sola
-raro
-volteé hacia arriba
-negro
-no me abrumaba lo profundo ni el lugar ni el espacio
-me abrumaba a mi misma
-de repente me tiraste de un jalón ¿te acuerdas?
-y me llevaste a tu vació
-no te vi nunca pero te escuchaba y tu a mi
-a esas alturas ajá ya no lloraba ni me sentía sola
-éramos tu y yo en nuestro vacío
-siendo relativamente
-absorbidos por no se qué madres como magia que nos llevaba al mismo lugar
-seguro tu jarrón era más bonito que el mio
-pero no importa
-hoy te fuiste porque encontraste una luz un hueco una trama que reflejaba un brillo que te gustó más
-está bien
-yo no espero nada
-osea aquí sigo
-pensándote
-contándote cómo es que estoy sola en el fondo del jarrón horrible de mi cuarto
-seguro el tuyo era más bonito
-te extraño
-no regreses
-pero te extraño
-mejor sí regresa pero por mi

miércoles, 22 de octubre de 2014

Astros

Ayer vi tus ojos enmarcados en el cielo,
En ese negro, negro cielo
En el que brilla lo que tiene luz propia:
Las estrellas y tus ojos

Tanta belleza en dos pupilas
¿Cuánto más puedo soportarlo?
Estallemos
En ese negro, negro cielo

Juro que bailabas
Juro que bailaba yo contigo
Con tus ojos fijos en los míos
enmarcados en el cielo

No existe el tiempo
No existe nada
Somos
Eso basta

Bebámonos
Besémonos

Mientras veo tus ojos
Fijos en los míos
Enmarcados en el cielo,
En ese negro, negro cielo


domingo, 5 de octubre de 2014

Escribirle a Usted

Me urge escribirle a Usted. Decirle, por ejemplo, que viendo sus ojos puedo recorrer la noche más negra en el camino más empedrado. Que su rostro está lleno de verdad y que en sus labios encuentro todos los sabores. Decirle a Usted, entre otras cosas, que su voz se oye infinita y profunda como el mar.

Me urge decirle cuánto lo quiero. Dejar que se desborden las palabras de mis dedos, de mis manos y entre líneas dejarle bien claro que muero por besarle las pestañas.

Es que Usted no sabe. De verdad no sabe el ansia que tengo de escribirle todas las palabras en todos los dialectos, todo el abecedario conjugado; los números, las canciones, las oraciones, los rezos... Todo lo que sé y todo lo que no sé, es lo menos que quiero escribirle a Usted.






lunes, 29 de septiembre de 2014

Casi Cuatro

No tengo palabras suficientes que puedan expresar el agradecimiento que le tengo. Él fue mi compañero por mucho tiempo, de ese tiempo que no se mide en horas o en meses. Él y yo tuvimos una vida juntos, bonita. Tuvimos dos hijos, una casa (varias casas), conciertos. Tuvimos amor.

No he podido llorar. No es que no quiera, deveras, solo no le he podido llorar. Es que no me siento en luto, ¿eso está mal? Porque la vida dura lo que tiene que durar y ya, y no se le llora a la belleza. Se le celebra.

Celebro entonces lo que me diste, Juan Pablo. Lo que nos dimos. Te amé como a nadie... y Octubre siempre será para nosotros.


viernes, 19 de septiembre de 2014

Instagram

Me gusta ver al mundo con ojos de poesía. Se mira bonito con matices grises, blancos, negros; a veces lleno de colores. Es como la música, ¿me entiendes? Indescriptible... la sientes y ya. La vives. A todo volumen. A todo color ves entonces, a todo sentir como poesía.
Andas por ahí, buscando el cuadro perfecto. Inspirado, ya sabes. Cuando lo haces con desesperación tal vez pierdas un poco el enfoque, ¿ves? Es con calma. Como la música. Como la poesía. Te digo: es lo mismo, es arte.
Entonces: lo ves. Sacas la cámara. Le quitas el flash. Digo, no hay mucho qué hacer cuando tienes un maldito smartphone. Te detienes. Encuadras. Clic. Preview. Encuadras. Enfocas. Clic. Clic. Clic. Listo.
Ya tienes la pieza. Llegas a tu magic place (que puede ser cualquier lugar con Wi-Fi), abres el carrete y viene la mejor parte. Como el coro de tu canción, como la frase que subrayas en el libro de Fuentes: el filtro. Lo eliges: Lo-Fi, Amaro, 1977. Publicar.

domingo, 14 de septiembre de 2014

¿Qué hora es?

Ayer me dijeron que no parara de escribir. Lo he dejado, no completamente, pero lo he dejado. Es que a veces no pasa nada o pasa todo o pasa mucho pero nada que me haga sentir lo que ahora siento. Por eso dejo estas letras aquí hoy.

Soy una renegada de la culpa. Porque lo conocí y, a veces, de cerca quisiera estar más cerca de él. Él allá y yo acá... por ahora así está bien.

"Una copa de martini", dijo. "Mirando el negro mar", dijo.

Ay...

miércoles, 2 de julio de 2014

2008

Hoy recordé y sentí bonito. Es que cómo olvidar esas estrellas y ese vino; esas canciones y esos besos. Hoy te vi: de lejitos, de memoria.

A veces te me figuras a la mala hierba, ¿sabes? Y está bien, no es un cumplido pero seguro entiendes: te corto de tajo, de fondo, juro que no dejo rastro. Pero siempre vuelves. Es que cómo olvidar esas estrellas y ese vino; esas canciones y esos besos.

Solo así me haces sonreír. De lejitos, de memoria. Así está bien.

jueves, 24 de abril de 2014

Nocive Ribbon

Me gusta tu música. Yo solo tengo dos listones que ofrecerte a cambio. Uno azul, uno negro. Los uso contigo nada más porque entiendes que si quiero los hago nudo o moño o nada. Porque hago con ellos lo que me place. Son nuestros. Pero siempre más tuyos que míos.

Sigue cantándome.

lunes, 3 de junio de 2013

Eso, una idea.

Me recuerdas a Magritte, Interpol, un cigarro, al rocío de la mañana, a lo incorrecto, a lo incómodo, al poeta, la poetisa, una vela, una multa, a Bardem, al plástico, al chocolate, una manzana... y al vino.

Cuando me acuerdo de ti pienso en un gato, en Miró, una escalera, en Vallejo, en tus cosas. ¡Ay, tus cosas! Tus sorpresas, depresiones, vacío, dudas, soledad. Tan solo, tú.

Jajajaja. Qué estupidez. Debo dejar de recordarte. Recordarte, idea. Eso. Una idea.

lunes, 20 de mayo de 2013

Ya no fumo. Me odio por amarme tanto.

Ya no fumo, es terrible. Asomarme por la ventana de mi cuarto en medio de la noche ha dejado de tener sentido, tal vez deba dormir más. Eso ocurre, francamente. Duermo más. También respiro mejor... sufro cada vez que un fumador pasa a mi lado inhalando el delicioso éxtasis cancerígeno. Apesta a mierda, y yo lo único que quiero es apestar a mierda también.

Leer a Cortazar no es igual. Antes pausaba dramáticamente el hilo de la lectura por tirar la ceniza del pitillo, ahora, leo de corrido... faltan pausas. Tal vez Cortazar no es tan bueno después de todo.

Ya no fumo, es terrible. De verdad que extraño intoxicarme de a poquitos de camino a casa, escuchando a DFTPNK o tal vez a Empire of The Sun. Sea cual sea el soundtrack de mi andar, no es lo mismo sin nicotina.

No es que me queje, pero... ¿por qué mierdas dejé el cigarro si me hace tan feliz? Bueno, sí es queja. 

¿Reuniones con los amigos? Doloroso. Era un deleite tomarme una helada cerveza arruinada por el limón y la sal y acompañarla con bocanadas de humo. La charla solamente hacía cohesión con estos componentes y juntos formaban el maridaje perfecto. Ahora sólo pienso en eso. Es una obsesión.

Dejar de fumar ha sido la decisión que más ha perturbado mi vida. Ahora sólo queda esperar a que esta agonía por la abstinencia pase y pueda seguir a la ola de hippies que piensan que el cigarro daña mi cuerpo, cuando lo que más hacía era alimentar mi mente. 

Lo que uno hace por amor... a sí mismo. 


miércoles, 15 de mayo de 2013

miércoles, 6 de marzo de 2013

Para la Chatita

El día que Agustina se murió yo no lloré. Alcé la bocina del teléfono y solo escuché hablar a mi padre. Tampoco sonreía, no importaba ya.

El día que Agustina se murió yo no lloré. Sueño con ella a menudo. Ella viene a verme, sabe que estoy bien y se va. Cuando ella me siente triste, me abraza, me hace sonreír, y de nuevo se va. Como hacía en vida.

Ella no fue muy cariñosa, ni me daba besito de buenas noches. Cuando niña, ella me cuidaba junto a Bernardo, mi hermano menor. Ambos estábamos a su cargo porque mi madre estaba en el hospital.

En las noches, Bernardo y yo abrazábamos la ropa de mi madre y, a veces, jugábamos a buscarla. Teníamos que ser muy cuidadosos porque Agustina nos vigilaba desde su mecedora. La espiábamos a través del ventanal que estaba en nuestra alcoba. Pensábamos que Agustina era un dragón que nos echaría flamas si descubría que nos estábamos escabullendo para encontrar a mi mamá. Pero la realidad era que Agustina jugaba también con nosotros. Rechinaba la mecedora para espantarnos... así podríamos comenzar de nuevo nuestra empresa en busca de la amada princesa.

El día que Agustina murió no llore. No la he llorado en 5 años. Es que sigue jugando conmigo, en mis sueños. 

Tal vez después de todo, murió para que Bernardo y yo pudiéramos encontrar a mamá.

viernes, 1 de marzo de 2013

Requiem

Vine a pedirte que no me olvides, porque eres mi pasado. Porque te quise de mi vida a la muerte, más que nada, más que nada como al amor mismo, ¿recuerdas?

Vine a decirte que estamos aquí, allá, lejos los dos. Pero me siento a salvo cuando te recuerdo, porque sé que existo... o que fui.

Vine a pedirte que no me olvides, porque sin lo que fuimos yo no podría ser tan feliz ahora.

jueves, 27 de diciembre de 2012

Es que te quiero

Soy ese paraje lúgubre al que deseas habitar.

Como árbol que se enraíza en el fango,
¡habítame, entonces! que huelo a tierra y soy fría por las noches.

Bosque, lago... ese sitio que te adormece las entrañas.

Quieto. A dónde vas.

Soy ese temor petulante que te abraza cuando no hay estrellas, ni luna, ni viento, ni mar.

¿Me extrañas? No hace falta.

Te lo dije antes: vivo en ti. Vive en mi, pues, que es lo único que necesita tu miseria para sentirse reconfortada.

Es que te quiero, no entiendes.


miércoles, 21 de noviembre de 2012

Cuando escuché a Gustavo Santaolalla y Juan Campodónico

esas mallas de metal
de frígido metal
¡ah! cuando las rompes
y estallas
y brincas
y eres
solo eres

el cigarro cosmogónico de tu ciencia
aferrado a tu boca
tu boca tan mía
tan tuya
pero tan mía

"la tormenta solar quemándonos el costado"
esa idea que prevalece sobre lo que parece real
tangible
pero que se pierde
¿qué día es hoy?

sobre las piedras de mi cama
te pienso
desnudo
te desnudo
pero más te pienso

y nunca pasa nada mas que la vida
que se va
que nos lleva

¡ah! esas mallas frías
¿de metal?

de metal


sábado, 27 de octubre de 2012

De allá, pero aquí.

Veo sus calles hechas de piedra añeja, sus vitrales de humo.
¿Su olor? Sencillo: smog fresco. Del día. Adorable.

Hay gente, mucha, van a todos lados. Una sociedad de hormigas tiene más orden, aún así, la suya, la de aquí, es encantadora.

Aprecio infinitamente sus luces, su ajetreo, su desdicha, su historia, sus paredes, estructuras... Me encanta esta ciudad. ¿Lo que más me gusta? Haber venido con él.

lunes, 17 de septiembre de 2012

Lovers after all

Y es entonces cuando jugamos a besarnos, cuando a penas tu aliento y el mío comulgan, se introducen, se alimentan, se sacian. Nada más.

Tu boca, toda mía, nada más mía. ¡Ay, ese beso!, porque es sólo uno, interminable. Nuestros cuellos lo saben, tu lengua, mis manos, tus dedos, mis piernas, tu espalda... lo sabemos. Es sólo un beso.

Y lloro porque eres mío. Nada más. Nunca nadie te ha amado tanto, nunca nadie te ha deseado tanto. Soy arrogante de ti, completamente. La puta madre si no lo sé.

Tú y yo. Tú y yo contra el mundo. El mundo contra nosotros.


jueves, 14 de junio de 2012

Piedad.

¡Vaya!, se me está cayendo la piel a pedazos.
En mi andar, cual migajas de pan. "Cual migajas de pan", pienso.
Las levanto, una por una, son muchas. Mejor no. Se me está cayendo la piel a pedazos.

"Toma", te digo. "Toma esto que pareciera ser un párpado". A veces, ciertos obsequios no son recibidos de amigable manera, pero no importa, porque se me está cayendo la piel a pedazos y las sábanas de mis ojos naturalmente te pertenecen.

Ya no puedo ver. Se resecaron mis ojos. Necesitan su piel. No importa, siempre y cuando pueda escuchar.

"Ingenua" me dices "¿a caso no notas que se te está cayendo la piel a pedazos?"

Pierdo la vista, el oído, el olfato, mi lengua, las yemas de mis dedos. Me mantiene viva el corazón. Late.

Pronto, después de un poco de compasión, dejas a un lado las navajas y buscas el mazo. De nada te sirve ya mi corazón.




lunes, 4 de junio de 2012

Tomo Dos XX, escucho a los XX y me encanta el buen XXX.

Soy de las que fuman después de coger, de las que lloraron cuando se murió Cedric Diggory; de las que preguntan cuánto cuesta un pedazo de pizza, compra el más barato y que le alcance para el té. Soy de las que toman bebidas con tapioca como si de eso dependiera su vida y de las que hablan de política "nada más" por que le interesa; soy idealista, una chingona para el Paint. Soy de las que compran cigarritos a granel y siempre se queja del asqueroso precio del azúcar.

Soy bonita y no me la creo porque, como otras, también soy insegura. Soy de las que ven infomerciales a las doce de la noche en vez de ponerle al softporn de Golden. Soy hogareña y me repugnan los antros. Me gusta embriagarme a solas y hacerme preparados exquisitos de jugo de limón con salsa Maggi y cuanta pifia me encuentre en la alacena.

Soy desordenada, desidiosa, patrona. Me caga la impuntualidad. No creo en santos. No se en qué creo, pero creo. Tengo serios problemas con el abecedario y la tabla del 8, pero en el ejercicio de la lógica me defiendo muy guapamente.

Tomo Dos XX, escucho a los XX y me encanta el buen XXX.

Soy un desmadre.