Son tan jóvenes tus dedos, y tu mirada ¡esa mirada perdida entre bucles de algodón! de tu pelo algodón. Y el altavoz como curnicopia que te hace grande, Grande, de donde surgen no frutas ni uvas ni manzanas ni nueces, de donde surgen palabritas saturnianas y chispasos luminosos. Esos ojos... me pierdo en esos ojos.Y afuera de la carpa de tu circo de animales invisibles espero al cirquero, al que va de pueblo en pueblo encantando hippies y niños intelectuales y hippies y piedras y pasto y mantas de colores. Al que vive entre café y tabaco, entre tabaco y sin mi. ¡Oh! tan sin mi y yo queriéndote tanto.
María Fernanda Salazar Romero
1 comentario:
XD!!
Tiemblo de luciérnagas en la melodía de los rascacielos.
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